Ecología de la reproducción y potencial reproductivo en las poblaciones de peces marinos


Un aspecto de gran interés en la ecología de la reproducción es el hecho de
que la edad y talla de primera maduración puede variar dentro de una misma
especie.
Esta variación puede ser espacial o temporal. La variación espacial en la edad
de primera maduración se refiere al hecho de que poblaciones de la misma
especie presentan diferentes valores en distintas áreas de su rango de distribución. Aquí
podemos entrar a valorar de que depende que un individuo comience la maduración
sexual. Entre especies, como hemos visto, depende mayoritariamente de su historia
biológica y del nicho evolutivo que ocupe, es decir, de la estrategia reproductiva de esa
especie en concreto. Ahora bien dentro de una especie, ¿qué es lo que hace que un
individuo madure antes o después?
El primer factor explicativo y el más sencillo, es la talla. Un individuo de pequeño
tamaño debe invertir sus energías en crecer para alcanzar el tamaño competitivo propio
de su especie. Si en ese momento comenzase a madurar, parte de las energías, y no
pocas, debería destinarla a la reproducción, especialmente en el caso de las hembras y,
por tanto, no destinaría tanto al crecimiento, lo que podría suponer un claro perjuicio.
Podemos asumir que existe una talla óptima a partir de la cual el individuo madura y por tanto sería esperable que en poblaciones no explotadas y en condiciones estables de
crecimiento la edad y talla de primera maduración fuesen también estables a lo largo del
tiempo.
En realidad esto no ocurre. En primer lugar la talla y edad de primera maduración
varían con el tiempo en las poblaciones de peces y en segundo lugar no está tan
claro que sea la talla el factor decisivo en la maduración. La explicación básica al
por qué estos parámetros varían sería por cambios en el crecimiento. Así si una
cohorte crece más rápido que las anteriores, alcanzará antes una talla determinada.
Por tanto, la talla de primera maduración se alcanzará a edad más temprana. Los factores que hacen que una cohorte crezca más rápido son diversos, cambios en el medio ambiente (una mayor temperatura u otras condiciones ambientales que favorezcan la disponibilidad de alimento), una mayor tasa de mortalidad de esa
cohorte por causas ambientales que reduzca la competencia intracohorte o lo que
es más normal por una reducción en la biomasa de la población por pesca que reduce
la competencia intercohorte. Esta menor competencia debe ir acompañada de una mayor disponibilidad de alimento y, por tanto, de una tasa de crecimiento mayor.
Esto explicaría la reducción de la edad de primera maduración siendo la talla de primera maduración estable. Esto ha ocurrido en muchas poblaciones.
Por ejemplo, en las hembras de platija americana (Hippoglossoides platessoides) del
Gran Banco de Terranova la edad de primera maduración decayó desde 14 a 11 años en
5 años, pero la talla permaneció estable. Existen otros muchos ejemplos tanto en
poblaciones naturales como en el laboratorio. La reducción de la edad de primera
maduración sería pues una respuesta compensatoria a factores poblacionales y/o
medioambientales.
Fuente: Instituto de Investigaciones Marinas (CSIC)
Universidad de Vigo
Curso doctorado
Ecología de la reproducción y potencial
reproductivo en las poblaciones de peces marinos
Fran Saborido-Rey